Mafia. Desde que Roberto Saviano sacó a la luz Gomorra, la visión “romántica” de los capos se ha ido diluyendo. La mafia ha llevado el “laissez faire, laissez passer” hasta los límites más insospechados.Es la consecuencia más triste del capitalismo; se trafica con todo, incluso, con seres humanos.
Parece mentira que sólo El País.com haya situado entre las noticias destacadas del miércoles, día 6 de mayo, la aparición del nuevo informe grupo ecologista italiano Legambiente. Este diario digital español da a conocer el desastre ecológico que está causando la mafia en Italia y la ingente cantidad de dinero que gana enterrando residuos peligrosos en suelo italiano. ‘Ecomafia’, 20.500 millones de beneficio es el artículo de El País que muestra datos tan alarmantes como que en 2008, se produjeron en Italia 25.776 delitos ecológicos, es decir, 71 diarios, tres cada hora. Casi la mitad de los delitos se localiza en las cuatro regiones de tradicional presencia mafiosa (Campania, Calabria, Sicilia y Puglia), es por ello que los ciudadanos están hartos de la violencia y desequilibrio económico que provoca el crimen organizado en sus barrios, en los que las alternativas a ingresar en un grupo mafioso son escasas. Aún así, la situación ha mejorado con respecto a los años anteriores por lo que el Presidente Giorgio Napolitano se muestra satisfecho con la labor institucional que ha conseguido que, en la actualidad, haya 123 procesos abiertos contra los capos del veneno.
Lo más sorprendente es que ningún otro medio digital haya recogido esta noticia entre las más importantes. Quién diría que España es un lugar de paso perfecto para la mafia, un patio de recreo en el que descansar y, si se tercia, especular con el terreno. Aquí nadie sabe nada. Eso sí, todos podemos jactarnos de haber leído el “famoso libro de Saviano” o de haber visto la película. Esperemos que el riesgo que ha corrido el periodista y escritor italiano remueva algunas conciencias y no se trate de una moda pasajera. Puede que con suerte remueva algunas conciencias y nos haga comprender que en un mundo globalizado, el crimen también se extiende y que lo hace a costa de las personas más pobres, destruyendo sus vidas, las de sus familias y envenenando hasta el suelo que pisan. En un planeta como el nuestro las causas y sus consecuencias están estrechamente vinculadas a pesar de que, muchas veces, no podemos reconocer esos hilos que las unen. Lo peor, lo más triste, es sabernos responsables y no hacer nada. Quizás, debemos esperar a que la mierda este bajo nuestros pies.












